Clinton aboga por servicio comunitario


Clinton
Photo:Diego Aparicio
El ex presidente Bill Clinton saluda a residentes de Co-Op City, en el Bronx, durante la celebración del "Mes de la historia afroamericana"
By Dan Lieberman
February 19, 2010
El ex-presidente Bill Clinton se dirigió a una multitud de alrededor de mil doscientas  personas la noche del miércoles y, teniendo en cuenta la cálida recepción que recibió, fue difícil recordar la tensión que hubo hace apenas dos años atrás entre la comunidad afroamericana y el hombre que una vez fue conocido como el "primer presidente afroamericano."
 
En un auditorio colmado en Co-op City, un sector en el Bronx que raramente recibe visitas presidenciales, la gente esperó ansiosa la llegada de Clinton, quien fue el orador de la noche en la undécima celebración del "Mes de la historia afroamericana."
 
 "Ahora tenemos a dos presidentes afroamericanos," dijo Josephine Collins, de 81 años, quien describió la celebración de este año como especial por la visita de Clinton.
 
Un grupo vibrante de danza irlandesa, conformado por 36 niños afroamericanos e hispanos bailaron su propio Keltic para el ex presidente. Sin saberlo, también sirvieron de señuelo para que Clinton entrara desapercibidamente al auditorio.
Clinton estaba finalmente en el auditorio. Por cerca de 40 minutos, Clinton habló sobre la necesidad del compromiso comunitario y se disculpó por la lentitud, aún en la era de Obama, de las políticas en Washington, donde su esposa, Hillary, ejerce como secretaria del estado.
 
 "A veces toma tiempo para hacer las cosas correctamente,” admitió Clinton. "Pero como dijo Martin Luther King, el arco de la historia es largo pero se tuerce hacia la justicia."
 
La charla de Clinton provocó emoción y orgullo entre los residentes de Co-Op City, como Mary McKinney, quien fue una de las líderes honradas el miércoles por su labor comunitario. McKinney dijo que la presencia de Clinton la hizo sentir como que el Bronx está finalmente logrando la atención merecida.
 
"Mucha gente malinterpreta al Bronx," dijo McKinney. "Piensan que no queremos cosas de calidad. Estamos contentos que finalmente alguien nos está escuchando."
 
El congresista demócrata Joseph Crowley organizó la celebración. El evento atrae generalmente cerca de 400 votantes, dijo Crowley, pero éste fue casi tres veces mayor.
 
El tema de este año se enfocó en celebrar el servicio comunitario y, "gracias a Dios, [Clinton] está aquí", dijo Crowley.
 
El ex presidente fue un invitado a la medida. Clinton es el enviado especial de las Naciones Unidas a Haití, e hizo su segundo viaje a la isla caribeña  justamente la semana pasada, donde está ayudando a coordinar los esfuerzo de auxilio de los vestigios que dejó el terremoto que reclamó más de 200 mil vidas.
 
"No importa qué tan mal están las cosas, alguien las tiene peor," dijo Clinton.
En el mismo tono, Clinton urgió a los residentes a sentir orgullo en las cosas buenas de su comunidad.
 
"Tiene personalidad, tiene vida y no quiero que uds. se rindan de [este lugar] ni que renuncien as su patria."
 
La charla fue visiblemente emotiva para muchos en la audiencia que no paró de sonreír durante el discurso.
 
"Señor, te agradecemos por William Jefferson Clinton," dijo Dr. Robert A. Smith, Jr., pastor de la iglesia del Salvador, quien ofreció una oración.
 
Después del discurso, algunos líderes comunitarios reflexionaron sobre la relación de Clinton con la comunidad afroamericana después de la elecciones 2008, la era del verdadero "primer presidente afroamericano."
 
"La gente lo ve como el antecesor de Obama," dijo el reverendo Sheldon Williams de la igesia baptista de Co-op City. "Por él fue posible que Obama se convirtiera en presidente por la manera como él trató a los afroamericanos."
 
Smith cree que la conexión de Clinton con la comunidad afroamericana tocó un punto bajo durante las elecciones cuando hizo algunos comentarios raciales, pero aseguró que todo eso quedó en el pasado.
 
"Nosotros somos gente que perdona," dijo Smith. "La respuesta natural de la comunidad es que él es uno de nosotros. El trabajo de su vida siempre está en el centro de la gente de color."
 
Sin embargo, nada de esto pasó por la mente de Vivian Wescoot, de 65 años. Ella ha estado por mucho tiempo encantada con Clinton y escuchó detenidamente cada palabra de su discurso.
 
"Fue maravilloso,” dijo Wescott. Semejante estímulo para la comunidad que trata de hacer lo mejor que puede. Él nos trajo buena vibra."
 
(Traducción: Diego Aparicio)

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